ARTICULACIONES MENTALES
Mario H Romano, Doctor en Psicologia
Una de las
condiciones vitales para conocernos mejor es descubrir nuestros grados de flexibilidad
y rigidez.
A nivel psíquico
operamos como un sistema abierto (no cerrado). Interactuamos de modo permanente
con el tejido social. Nos influyen y a la vez influimos. Por ejemplo una
conversación, un emprendimiento, un viaje,
Además somos un sistema consciente e
inconsciente auto organizado (recibimos, procesamos y respondemos) (1)
Puntualicemos.
Con el paso de los
años la flexibilidad física, si la trabajamos, nos permite hacer mejor nuestras tareas y movernos
con mayor soltura y seguridad. También se suman otros beneficios: aumentamos el
flujo sanguíneo, nos oxigenamos mejor y disminuimos el riesgo de tener lesiones
imprevistas.
Si nos descuidamos vamos a un sedentarismo que no
nos beneficia. Paulatino endurecimiento muscular, reducción de los movimientos, escasez de lubricación
articular, etc, con las molestias y limitaciones
anquilosantes que conocemos.
Algo similar ocurre con
nuestro funcionamiento mental.
Con el tiempo ondulamos
en ser más flexibles o más rígidos. No en todo, pero si en algunas cuestiones.
Cada persona sabe, o necesita descubrir, en qué temas o situaciones se acerca
más a un extremo u otro del péndulo.
Tarea de
elaboración personal.
Somos más flexibles cuando:
a) construimos respuestas ante los cambios y nos mantenemos abiertos y
permeables a las nuevas circunstancias; b) reconocemos nuevas ideas; c)
asumimos equívocos, los analizamos mediante un pensamiento crítico y
modificamos según nuestras posibilidades; d) somos capaces de rever planes en
marcha si las condiciones lo indican: e) iniciamos nuevos emprendimientos e
inquietudes; f) afrontamos desafíos a nuestra medida; g) podemos intercambiar, ceder,
establecer acuerdos sin abandonar nuestras convicciones; h) a veces nos reímos
de nosotros mismos (es decir, somos capaces de desolemnizarnos).
Versus, somos más rígidos cuando: a) nos resistimos aceptar cambios personales pero exigimos que
lo hagan los demás; b) nos aferramos al pasado; c) negamos nuestros desaciertos
y faltas; d) repetimos esquemas vencidos; e) nos oponemos sin saber de qué se
trata y defendemos con ceguera lo ya conocido; f) nos refugiamos en nuestra
zona de confort uterina, sin movernos; g) perdemos fácilmente el humor; h) nos
desorientamos con los matices. Todo es blanco o negro. Perdemos la visión del resto de los colores del arcoiris.
A nivel mental-afectivo-vincular
envejecemos (independiente de la edad) cuando tendemos a ser más estrechos y
cerrados. Como el título de una vieja película argentina, Los Jóvenes Viejos(2)
Y saludables cuanto más elásticos y
despejados de durezas internas que condicionan nuestro caminar en el mundo.
(1)“Ser Analista Hoy-Fundamentos de la
práctica”, Luis Hornstein, Paidós PSI, Bs As., 2018.
(2)”Los Jóvenes Viejos”,
1962, Director Rodolfo Kuhn.
Es muy dificil en estos momentos , con tantas actividades por doquier ,ponerse a meditar todo esto , pero es lo mejor que podemos hacer por nuestras vidas .Gracias Mario
ResponderBorrarEl propósito, simple, es darnos cuenta de la estrechez o rigidez que adoptamos ante ciertas situaciones, y entonces relajarnos y replantear ciertas ideas, rever, madurar otra posición ...
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