VESTIGIOS

Mario H Romano, Doctor en Psicología

 

Portamos como adultos vestigios de nuestra infancia y adolescencia. Forman parte de vivencias internalizadas cuyos registros muchas veces nos cuesta reconocer. Creencias, idealizaciones, temores, etc., subsisten e integran parte de lo que somos. Lo que hace tiempo hemos vivido está presente en algún rincón de nosotros mismos. A veces lo percibimos, y otras no.

Nos preocupa o inquieta aquellas que generan incertidumbre, insatisfacción, e incluso angustia.

 “Cuando era niña fui abusada por un primo. No lo vi más, pero quedé con temor a que se sobrepasen conmigo, ¡en cualquier aspecto!, y reacciono mal. ¡Los otros días insulté a una colega por nada! Creí que me estaba sobrando, ¡y no fue así!” (Verónica, 35).

“De pendejo mentía para zafar, y evitar un castigo. El tema es que me acostumbré. A la larga siempre me trajo problemas, pero hoy más, sobre todo con mi pareja y mis hijos” (Hernán, 46)

En la adolescencia suponía que cada vez que recibía un castigo, ¡no me querian! Todavía lo vivo. Cuando me advierten un error me pongo mal. En vez de razonar, ¡me enojo! ¡Parece mentira!, es más fuerte que yo. (Inés,64)

No es un juego de palabras. Llevamos en nuestro cuerpo y nuestra mente el registro consciente o inconsciente de lo que hemos vivido.

¿Qué hacemos con aquellas vivencias que arrastramos como repeticiones arraigadas desde hace tiempo, y afectan nuestra calidad de vida?

El tiempo presente es una buena oportunidad para rever creencias, miedos o broncas arcaicas que mantenemos sin modificar.

Como adultos podemos buscar respuestas para amortiguar y/o resolver lo que nos afecta. El desafío es asumir y dialogar con esa parte regresiva, temerosa, prejuiciosa e impulsiva que aún conservamos, desarticular el fantasma que lo alimenta, y madurar lo que hemos dejado inconcluso.

La vida es un camino exploratorio. Como señala el poeta(1), se hace camino al andar. Y siempre se puede mejorar el paso al caminar. Para que sea más firme, flexible, y sin estorbos "verdes" del pasado.

(1)   Antonio Machado (1875-1939) poeta, dramaturgo y narrador español,

 

"Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar".

 

 

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