HOGAR (para reflexionar)
Mario H Romano, Doctor en Psicología
Podemos considerar dos tipos de hogares. Ambos producen sus efectos.
La palabra "hogar" proviene del
latín focus, que significa "fuego", acreditado como lugar de
encuentro, calefacción y cocina. La raíz focus se relaciona con otras
palabras como "fogón" y "hoguera". También está emparentada
con el griego phōs, que significa "luz".
Con el tiempo, el
término se extendió para designar la totalidad de la casa como lugar de
refugio, seguridad, afecto y pertenencia.
Hogar visible
Una vivienda se construye con ladrillos, pero un hogar con intimidades, costumbres, códigos y sentimientos. En él se restauran cansancios, hambre, tensiones.
Hogar es ambiente de vida privada con otro/s, o solo/a.
Es espacio donde se construyen rutinas,
pertenencias y confidencias.
Es refugio ante adversidades. No se mide por su
tamaño ni por su lujo, sino por su contención.
Es reserva de un tesoro escondido -no
monetario-, una confesión privada, y un corazón desnudo. Es fortaleza de
identidad.
Hogar simboliza el inconsciente hueco uterino, sin
máscaras. En él nos permitimos expresar “chiquilinadas”, tristezas, enojos,
placeres y censuras ocultas.
Hay hogares más saludables, cálidos, receptivos. Otros
más fríos, insalubres, expulsivos.
Hogar
invisible
Se encuentra detrás de la fachada, en el interior del
cuerpo que habitamos.
Es portátil, móvil y residencia interna estemos en cualquier lugar del planeta. Vivencias, sensaciones, deseos, miedos,
incertidumbres, expectativas.
Si está descentrado tiende a vivir en
malhumor, resentido, con envidia, desesperanza, vacío y preocupaciones vanas.
Narcisismo insatisfecho, niega su cuota de responsabilidad en los hechos que produce. Demanda, exige, de modo ilimitado. Centrado únicamente en sí
mismo, cree que los demás le deben. Usufructúa de la paciencia, benevolencia,
dinero o esfuerzo ajeno. Aún de los más cercanos. Y siempre se
victimiza.
Si es más
saludable reflexiona para buscar
respuestas a contradicciones no resueltas. Concilia deseos y necesidades, e
integra lo que considera disperso.
Asume sus actos, tiene capacidad de autocrítica,
corrige, aprende.
Alimenta sentimientos positivos y genera aperturas
con los demás. Comparte, participa, se involucra.
Es permeable a los cambios y genera proyectos.
Se preserva de gérmenes tóxicos como adicciones,
influencias negativas, derrotismo, etc, consciente del malestar que producen.
Cuida y fortalece su autoestima, o sea, el legítimo
amor a sí mismo, y valora su existencia. Cultiva sus capacidades sin autoengaños,
consciente de sus alcances y límites.
Cuando el hogar interno ilumina ideas y genera calidez afectiva refleja serenidad, sosiego, paz.
Conocerse mejor orienta y define el proceso(1)
(1)“Conócete
a ti mismo”, máxima filosófica inscripta en el Templo de Apolo, Delfos, Grecia.
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