DESNUDEZ INTERIOR
Mario H Romano, Doctor en Psicología
¿Cómo cubrir el desamparo interior que genera la incertidumbre,
el desasosiego o la angustia?
Con respuestas, porque calman la ansiedad. Por eso
las buscamos. Si la respuesta que logramos es superficial, frágil y sin
fundamentos, dura poco.
Construimos defensas para anestesiar o eludir lo
que nos duele.
Primero, negar. “No es así, no puede ser, para
mí no existe”. Su pariente más cercano es la mentira compulsiva.
Segundo, racionalizar demasiado y no ir al grano.
Hay conocimientos intelectuales que son débiles y hasta confusos para resolver.
Y algunos ofrecen soluciones de escritorio, alejados de la realidad.
Tercero, tomar al pie de la letra criterios ajenos y no pensar por nosotros mismos. Hay aportes que pueden ser interesantes,
pero no siempre válidos para lo que necesitamos resolver.
Cuarto, adjudicar a otros el malestar que vivimos.
Postura errática porque nos paraliza y anula el protagonismo que nos cabe en
los hechos que producimos.
Las dificultades nos invitan a ser más sabios.
Agudizan nuestra búsqueda para elegir el mejor camino posible, y seguir
adelante.
Conclusión, restituimos el bienestar cuando: a) discernimos y filtramos lo que
recibimos, b) asumimos nuestra libertad responsable y c) acortamos la distancia entre
nuestro cerebro y nuestro corazón.
Menapace,
Mamerto, “El Paso y La Espera”, Ed Patria Grande, 8va Edición, Bs As., 2001.
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