PROCESO y/o EVENTO
Mario H Romano, Doctor en Psicología
Enfermarnos (malestar) es resultado de un proceso. Curarnos (bienestar)
también.
Hay una línea de tiempo, un desarrollo, un camino
que transita hacia un desenlace: favorable o siniestro.
Cultivar
actitudes positivas, generar proyectos, resolver desafíos (aun pequeños) favorece
la autoestima.
Aprender,
crear, comunicar, mejora la calidad de
vida.
Sobre-preocupaciones, desasosiegos, tensiones
acumuladas evolucionan con angustia hacia un síndrome de ansiedad, depresivo o de
pánico.
El
juego abusivo tiende a desencadenar una ludopatía.
En los procesos
hay indicadores que marcan una tendencia. Desbordes pulsionales que generan
daño. O somatizaciones (por reprimir
contenidos anímicos) que se reflejan en malestares estomacales, cardíacos,
contracturas. (“el cuerpo expresa lo que la mente calla”)
Ofrecen señales graduales y evidentes. Por lo tanto
se pueden reducir o revertir.
Una consulta favorece, y mucho.
Requiere un proceso consciente para desentrañar los
motivos y posibilitar un cambio de conducta. Si se desea.
En cambio un evento
caracteriza lo opuesto. Es imprevisto, sorpresivo, súbito.
Accidente de tránsito, un cuadro bacteriano, infarto,
la muerte impredecible de un ser querido.
Son dos variables presentes en la vida.
Los procesos dan
tiempo para prevenir, mejorar, resolver.
Los eventos
no. Sin embargo, se superan a través de un proceso.
Reflexionar es un proceso. Consiste en pensar
detenidamente, asociar y relacionar ideas, evaluar experiencias, discernir
entre “pro" y "contra”, y extraer conclusiones.
Conocerse también es un proceso. Consiste en vencer las resistencias que lo impiden como rigidez, aislamiento, negaciones.
Psicopatología,
Sus Fundamentos Dinámicos, Paz J Rafael. Nueva Visión, Bs As, 2204
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