VIGOR VITAL
Mario H Romano, Doctor en Psicología.
UNO.
Nuestra existencia se sostiene con energía vital.
Es pulsional: empuje físico, emocional, espiritual. Es
conexión neuronal, cerebro activo, despliegue de fuerzas, movimiento.
Opuesto a inercia, ausencia de energía, muerte.
DOS. Puede ser positiva o negativa según su contenido.
Positiva: crea, construye, beneficia. Negativa: destruye, perjudica,
daña. De acuerdo al grado de amor u odio que contenga.
Es resultado de códigos y valores recibidos en
nuestra crianza y educación. Otros descubiertos por nosotros mismos.
TRES.
El odio se funda en resentimientos.
Muchos generados por falta de cuidados y afectos en la
infancia, e influencia de códigos cancerígenos (perversos). Son devastadores.
Otros, porque nunca valoran lo que reciben. Son "eternos" insatisfechos.
Las broncas son emociones naturales. Resultan favorables como energía para resolver obstáculos en una mente lúcida y un corazón abierto.
En cambio perjudican cuando son ciegas, y el móvil central es destruir. Están presentes en los procesos involutivos y penosos.
A nivel personal adquiere matices a veces disimulados: no aceptarse, postergarse en forma indefinida
(procrastinar), desanimarse, no explorar mejores alternativas, acumular rencores. Repetir lo que hace daño.
CUATRO.
El amor orienta hacia el bien.
Es energía canalizada en solidaridad, cariño, goce,
pasión, ternura, placer. Presente en todo proceso evolutivo y creativo.
Es contribuir al bien propio y común.
Es facilitar, contribuir, sumar, conciliar,
integrar, compartir.
Requiere madurez. Es decir, superar el
narcisismo primario que se refleja en inseguridad, necesidad de manipular a otros y que actúen en función de uno, centrado en el propio
ombligo, hipersensible a
las diferencias, y tendencia permanente a victimizarse.
CINCO. A nivel social y personal oscilamos entre una y otra tendencia.
Sacá tus conclusiones…
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