MEJOR VERSIÓN

       Mario H Romano, Doctor en Psicología

 

Crecer como experiencia madurativa, es una posibilidad abierta a cualquier edad.

No se trata de llegar a un objetivo —si es posible mejor— sino explorar algo superador. 

Es un desafío para ir más allá del límite actual. Sea orgánico, intelectual, afectivo, vincular, social, ocupacional.

      Para unos puede ser un cambio de hábito. Otros regular su ansiedad, desarticular un miedo, flexibilizar una posición o resolver algo que viene postergando. El abanico es amplio y diverso. Cada persona sabe dónde más le aprieta el calzado, la necesidad o el deseo.

      Es permitirnos transformar aquello que dificulta, traba, entorpece la calidad de vida. Además, cultivar frutos más saludables.

 

    

     A veces oscilamos en el extremo opuesto, que es dejar las cosas como están y nos refugiamos pasivamente en el útero de una actividad, un sistema, pareja o doctrina, conectados a un cordón alimenticio con  respuestas estándar, dogmáticas, y una seguridad que suponemos absoluta.    

     Uterizarse es una expresión que refleja esta actitud. En estas situaciones el crecimiento es pobre y limitado.

     Si esa cápsula de vida pierde vigor, cumple su ciclo o "rompe bolsa" como metáfora del parto, adviene un gran desamparo, incertidumbre, desasosiego frente a la intemperie. 

     Quien ha logrado más autonomía y consistencia personal puede resolver mejor.  

 

 

     Siempre es posible dar un paso más, mientras se camina. Igual que no existe un techo mientras se construye.  

    Crecer es superar el propio límite para acceder a otra versión  de sí mismo/a. Es evolucionar y descubrir hacia adelante qué y cómo seguimos siendo.

    La edad y las circunstancias no son condiciones absolutas. En general son excusas, resistencias.

 

   

 

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