SOLEDAD

Mario H Romano, Doctor en Psicología

 

UNO

En soledad uno desnuda quién y cómo es. Vivencia que se adquiere a través de un proceso evolutivo.

Podemos diferenciar tres tipos.

a)Soledad natural. Convivo con mis sentimientos, fantasías, deseos, miedos, prejuicios, expectativas.

Si esta soledad subjetiva no está básicamente calibrada —no asumida— genera incertidumbre y miedo al abandono

En estos casos proviene de miedos infantiles no resueltos.

Se refleja en la dificultad de estar solo/a.

b)Soledad impuesta: surge ante una pérdida no deseada. Habitualmente genera desasosiego y angustia. Ejemplos: muerte de un ser querido, desarraigo obligado, separación no asumida.

Prevalece el vacío real. Necesita ser elaborada mediante un proceso de duelo hasta encontrar respuestas superadoras.

d) Soledad elegida: se identifica como actitud para vivir con uno mismo. Permite el autodescubrimiento, el libre pensamiento y estimula la creatividad. Fortalece la autoestima.

Aceptar/se: es validarse a sí mismo/a.

 

DOS

El apego agudo constituye una dificultad.

Se cristaliza en una defensa para evitar la soledad. Traduce un reflejo de inmadurez. Desnuda no haber resuelto el pasaje evolutivo que va del “yo” al “no yo”. Es adherirse para sostenerse. 

En su grado extremo —para ilustrar—exige que el otro funcione como chupete (gratifique, de placer, consuele), alimente (cubra vacíos, nutra carencias, satisfaga apetencias), convalide (opiniones, criterios, decisiones), y esté disponible, si es posible las 24 horas.

Es evidente en personas con celos radicales.


TRES

La cultura del consumo entretiene, aunque no facilita la vivencia de soledad. Al contrario, a veces obstruye. Estimula para estar fuera de sí.

Un ejemplo es el abuso de la tecnología ante las pantallas.  

Quienes no han resuelto sus propias soledades pueden “utilizar” al otro como sostén. 

Padres o madres sobreprotegiendo a sus hijos para sentirse imprescindibles. Los necesitan para evitar el temor a quedar solos.

Otros los expulsan cuando no cumplen con sus expectativas o no saben cómo acompañarlos en el desafío autónomo del vuelo. Se resisten verlos crecer, y crecidos.

 

CUATRO

Una dificultad actual es la carencia de diálogo interior. En los vínculos la escasez de intimidad hablada. No hay nada sustituible a una conversación personalizada.

Una consulta terapeútica siempre es útil para desentrañar lo que está resistido y oculto.


Compartir es generar un espacio intermedio entre soledades. 

Es un juego democrático en su máxima expresión. Requiere tolerancia para aceptar las diferencias, ceder cuando es necesario y aprender a nutrir necesidades y deseos en común. 

 “Clínica Psicoanalítica”, Painceira Plot. Alfredo J., Edit Lumen, Bs As, 1997.

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