RE-NACER
Mario H Romano, Doctor en Psicología
PRIMERA REFLEXIÓN
Uno despierta cada
mañana y re-nace del útero de la cama, del mundo interno, de los sueños, y se encuentra
otra vez con la realidad.
Es miopía ver todos
los días como iguales, porque no lo son.
El tiempo es
dinámico, como la vida. Se mueve.
Nacer —sacar a luz— es instante inicial de
algo nuevo que empieza a existir.
Y hasta ese momento no estaba.
SEGUNDA
Fecunda un deseo o una necesidad.
Se desarrolla y se expresa en la forma que es concebido. Se “desembaraza”… sale
de su embarazo original.
Aprender algo nuevo, conocer un
lugar, construir un depósito para herramientas. O someterse a una intervención
quirúrgica, emprender un régimen alimenticio, asumir un trabajo difícil o un desprendimiento importante.
Otras veces se refleja en conductas
inadvertidas aunque significativas para nosotros. “Lo esencial es invisible a los
ojos”(1).
Nos referimos a un tema íntimo y personal: alumbrar lo que está oscuro. Sobre todo si molesta.
Cuestiones que venimos postergando y
no le encontramos solución. O mejor dicho, no la buscamos. De un modo u otro
nos resistimos. No es sencillo lidiar con pre juicios y miedos que frenan y
paralizan.
Es imposible resolver si no expresamos el malestar que sentimos y desarticulamos los fantasmas que lo alimentan.
TERCERA
¿Qué se necesita? Remover la zona
de confort. Dosis de coraje, valor, ímpetu. “Soplo interno” para sostener el "parto".
Una consulta terapeútica es útil.
Los temas sobran: reconocer
límites, aceptar errores, flexibilizar posturas, perdonar, suturar un daño, enfrentar
un temor, animarse a otro punto de partida, etc.
Cada persona sabe cuál es su desafío. Si lo enfrenta y desenmascara puede acceder al nacimiento de algo nuevo que empiece a existir, -como cada día-para vivencias más saludables.
Como dijo un pensador: “”vivir no es solo existir,
si no existir y crear…”(2)
(1)Antoine
de Saint-Exupéry
(2)Gregorio
Marañon
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